Belmonte, el carajillo murciano que une barras, peñas y sobremesas

El Belmonte carajillo murciano es un café canalla, de esos que huelen a sobremesa larga en una tasca de las de toda la vida. Originario de El Palmar (Murcia), es la evolución “con gasolina” del clásico carajillo de la Región de Murcia, . Aquí no nos andamos con medias tintas: café fuerte y brandy Bernal de la casa, una destilería mítica murciana con solera desde hace décadas.

¿Qué es un Belmonte carajillo murciano?

El brandy Bernal le da ese carácter rudo, honesto, con regusto a barrica y tardes de dominó.

No es como un café con Baileys ni un capricho dulce, aquí hablamos de una bebida recia para gente que sabe de la vida.

 

Vaso de Belmonte carajillo murciano en barra de tasca murciana con parroquianos al fondo

Se suele pedir después de las comidas, en las ventas, en las barras de las peñas huertanas, o en cualquier lugar donde el calor apriete pero la tradición apriete más.

¿Cómo se prepara un Belmonte?

  • Se pone en un vaso pequeño y grueso (de los de “chupito largo” o de carajillo).
  • Café sólo, recién hecho; bien cargado.
  • Se le añade un chorro generoso de brandy Bernal, un licor de batalla, pero con nobleza; típico del café Belmonte que se sirve en toda Murcia. 
  • El Belmonte carajillo murciano permite añadir azúcar al gusto, y en ocasiones incluso una piel de limón para perfumarlo, aunque el murciano recio se lo toma tal cual, sin florituras.
Mano sirviendo brandy en café Belmonte sobre barra rústica

El Belmonte en las fiestas y las peñas huertanas

En las fiestas populares y en las barracas huertanas, el Belmonte carajillo murciano es la excusa perfecta para alargar la tertulia después de un buen guiso. Imagínate una tarde de calor murciano, con el sol reventando las cortinas de la peña, y tras una buena comilona con michirones, arroz y conejo o caldero del Mar Menor, llega el momento sagrado del café.

Pero no un café cualquiera, no señor. Aquí no se saca el cortado ni la manzanilla, aquí se grita al camarero:

– ¡Aaaachooo!… ¡Sácate unos belmontes!

Después, durante la charla larga en la peña, siempre hay quien remata con algo dulce. Y aunque estemos en tierras murcianas, no podemos dejar de rendir homenaje a la Casa de las Torrijas, en Madrid, donde sirven uno de esos postres con solera que se merece su propio altar de sobremesa

Sobremesa huertana con peña en fiesta popular y vasos de Belmonte

Carajillo vs. Belmonte: lo que marca la diferencia

El carajillo:

  • Es más generalista y extendido por toda España.
  • Café solo + un licor (normalmente brandy, ron, coñac, o incluso anís en algunos sitios).
  • Se flamea o no, según la zona (en Cataluña, por ejemplo, es habitual flamearlo).
  • Se puede tomar con o sin azúcar y suele ser menos “personalizado”.

El Belmonte:

  • Es propio de la Región de Murcia, es casi un “carajillo con denominación de origen”.
  • Aquí el licor es brandy sí o sí, y a ser posible de la casa: Brandy Bernal o similar, sin historias.
  • El Belmonte carajillo murciano nunca se flamea, se sirve tal cual, directo, rudo y sin complicaciones.
  • Lleva azúcar siempre. Se busca que la cucharilla “rasque” al fondo al terminar.
  • Es parte de la cultura de la huerta, con ese toque tabernero y rural que no tiene un carajillo cualquiera

La clave

El carajillo es “el género”; el Belmonte es “la raza”, es un carajillo murciano de pura cepa, con sus reglas no escritas y su liturgia popular.

En resumen: todo Belmonte es un carajillo, pero no todo carajillo es el Belmonte murciano de sobremesa que se pide en bares y fiestas… es decir: un Belmonte murciano auténtico.

Y ya sabes: si no lo has probado… es que te falta una sobremesa en condiciones.

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